miércoles, 21 de septiembre de 2011

Cuatro amigos - David Trueba

Detrás del desmadrado viaje de vacaciones de cuatro amigos veinteañeros, se esconde una historia de amor. El protagonista, Solo, se suma a la juerga continua y al gamberrismo andante de sus inseparables compañeros tratando de huir del recuerdo de Bárbara, pero cada paso le acerca más a ella, al amor de su vida. La exaltación de la libertad, de la juventud, de la adolescencia eterna termina por recordarles que todo se acaba, que tras las carcajadas asoman las frustraciones. Cuatro amigos es el relato agridulce del final de una época, de una edad. David Trueba reincide con su segunda novela en el contraste de tonalidades, entre la pura comedia disparatada y el más desatado romanticismo, y despliega de nuevo su talento narrativo en un espacio muy poco transitado en la nueva literatura española. Con Cuatro amigos, David Trueba confirma, pues, las grandes expectativas suscitadas con Abierto toda la noche, su primera novela, tan celebrada por la crítica nacional e internacional en sus varias traducciones: “Una orgía de carcajadas” (Der Spiegel); “Transmite al lector el mismo placer con el que fue escrita” (Le Monde).


Cuando un libro alcanza el nivel de favorito influyen muchas cosas. La edad a la que lo lees, tu estado de ánimo, la temática… Por eso releer un favorito puede ser algo contraproducente. El principal problema es: ¿y si al releerlo ya no te gusta tanto? Por suerte para mí, Cuatro amigos ha superado la prueba de fuego, y con creces. No recuerdo muy bien cómo descubrí el libro, pero me enganchó desde el principio. La lectura es facilísima y la forma de escribir de David Trueba es de esas que hacen que te olvides del mundo exterior y te quedes a solas con la historia y los personajes, aunque estés en pleno barullo.

Sobre la historia, decir que está narrada por Solo, y nos va contando sus aventuras (y desventuras) en un viaje que hace en agosto con sus amigos (Raúl, Claudio y Blas). Admitiré que a ratos son algo bestias, pero al final les vas cogiendo cariño y todo xD. Además, tiene muchas frases de esas que marcas por lo bonitas que son (o lo que llegan a significar para ti en cierto momento). Por ejemplo…

Al verle pensé que las cosas más decisivas de la existencia suelen suceder de un modo accidental, lo cual debería darnos una pista sobre nuestra limitada importancia, y sin embargo persistimos en tomarnos demasiado en serio.”

A lo largo del libro vamos viendo las diferentes “pruebas” que la amistad de los cuatro protagonistas va soportando, las juergas que se pegan o los líos en los que se meten.  También vamos descubriendo más sobre ellos por la gente con la que se encuentran en el camino. Algunos los tratan como si fueran vagos y maleantes, y otros son más comprensivos.

-No querrá que le cuente mi vida –tercié.
-No, me conformo con que me cuentes lo que quieres hacer con tu vida.
-Consumirla.
-¿Cómo? –Fingió no haber oído bien.
-Gastármela, y cuando no quede nada, morirme en paz y dejar que los gusanos se coman lo menos posible. Yo soy un fracasado, lo reconozco. He fracasado en todo lo que he intentado, nada me ha salido bien porque para nada era lo suficientemente bueno. Usted tiene todo el dinero, la inteligencia y la sabiduría del mundo, se ha hecho a sí mismo, pues me parece estupendo, pero no venga a darme lecciones sobre cómo debo yo vivir mi vida porque eso es asunto mío. A lo mejor todo lo suyo no vale una mierda comparado con un rato de mi vida, por lo menos para mí.”

“-Es jodido no tener a nadie a quien matar –dijo-. Nosotros teníamos a Franco y a un montón de gente. El odio es una energía cojonuda. A vosotros os ha tocado vivir en un mundo satisfecho y, claro, está prohibido quejarse. Pero eso se acaba. Ya os ocuparéis vosotros de vivir mal, porque vivir bien es algo insoportable para el hombre. No es normal lo que sucede hoy día, ahora los ancianos tienen diecisiete años.

Podríamos decir que no saben muy bien qué quieren hacer con su vida (personalmente creo que no son los únicos), pero pese a ello están ahí para ayudarse mutuamente en el viaje…
“Miré a Claudio y a Blas a mi lado y comprendí en cierta medida, lo que significaba la amistad. Era una presencia que no evitaba que te sintieras solo, pero hacía el viaje más llevadero.”

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